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Cómo fotografiar comida con luz natural: trucos sencillos

La mejor fotografía culinaria no siempre necesita grandes focos. A veces, la magia está justo al lado de una ventana. En este post te cuento cómo aprovechar la luz natural para conseguir fotos cálidas, apetitosas y llenas de textura.

1. Elige el mejor momento del día:

Lo primero que debes pensar antes de ponerte a fotografiar, es en cual será el mejor momento del día, elige los momentos de luz dependiendo de hacia donde miren las ventanas de la habitación, ¿mejor luz de mañana o de tarde? si entra la luz directa por la ventana, los rayos de sol, o si por el contrario es una luz menos directa, más difusa. Puede que para determinadas fotografías, jugar con ese rayito directo puede ser divertido, aunque yo prefiero personalmente una luz más difusa.

2. Cuida la dirección y la intensidad:

Te enseño la diferencia de fotografiar con la luz desde atrás y con la luz lateral. En la primera se puede apreciar la madera del marco de la ventana desde la que viene la luz, si te fijas, la sombra apunta hacia nosotros. En la segunda, estoy fotografiando justo delante de la ventana y la sombra va hacia el lado contrario de donde estamos nosotros. Este truco se utiliza mucho para poder tener varios planos de un mismo plato, teniendo dos sensaciones completamente diferentes.

3. Juega con fondos neutros:

Una regla básica para cualquier fotografía de producto, es utilizar fondos neutros, sin dibujos, de esta forma damos todo el protagonismo al plato y las texturas del mismo. Puedes utilizar texturas siempre que no toquen al elemento, como por ejemplo esta pared de ladrillo, no se superpone al plato.

4. Edita con sutileza

Este punto me daría para otro post completo, pero sí te cuento que la edición y el retoque debe ser muy natural, que no se note prácticamente que has tocado nada, yo soy de la opinión de retocar lo mínimo posible y editar sólo el color, justo esto último es una parte para mi muy importante, porque es lo que hace crear una marca.


La próxima vez que cocines, dedica unos minutos a observar cómo cambia la luz sobre el plato. A veces, basta con moverlo unos centímetros para que todo cobre vida. La fotografía culinaria empieza con mirar distinto, no con tener más equipo.